“Milagritos, promesas cumplidas”
Querido San Antonio de Padua,
Por favor, me puedes ayudar a encontrar un hombre que no sea un dolor en la nalga. En Texas no hay ninguno. Y menos aún en San Antonio.
Te lo agredecería mucho si me mandaras a un hombre que hable español, que por lo menos pueda pronunciar su nombre como se debe. Por favor, alguien que nunca diga que es Hispanic, a menos que esté solicitando una beca de Washington, D.C.
Me podrás mandar a un hombre hombre. Quiero decir alguien que no se avergüence de que lo vean cocinar o limpiar o atenderse a sí mismo. En otras palabras, un hombre que se comporte como un adulto. No quiero uno que nunca haya vivido solo, que nunca haya comprado sus propios calzones, que nunca haya planchado sus propias camisas, que nunca haya calentado sus propias tortillas. En otras palabras, no me mandes a alguien como mis hermanos que mi madre echó a perder con tanta chichi, o lo aviento pa´tras.
Voy a poner tu imagen de cabeza hasta que me lo mandes. Ya he aguantado demasiado durante demasiado tiempo y ahora soy demasiado inteligente, demasiado fuerte, demasiado hermosa y, en fin, demasiado segura de quién soy para merecer algo menos que eso.
La Bárbara Ybáñez
San Antonio, TX
